miércoles, 20 de enero de 2010


Si hubiese podido paralizar el tiempo cuando te despediste con un beso. Tus besos son tan suaves, suaves y agrios, todo lo bueno tiene un lado malo, ya descubrí ese lado de ti. Y mientras lo sabia y estaba clara me divertía jugando con los dos, jugando con este amor que me lleva por las nubes y por el piso a la vez, por que tu cara me dice que eres un ángel malo que vino hacerme sentir lo que algún día sin saber dije que jamás sentiría. Así llegaste tú con tus besos en mi cuerpo y muchas cosas divinas que me encantan de ti, y de mi contigo.
No me gusta sentir que te extraño, pero me encanta darme cuenta que despiertas eso en mi, ese calor por la espalda que solo la dietilamida había despertado en mi, tú eres como el psycho la buscas, la despiertas y la incitas a pasearse por mi cuerpo, despertando alegrías y llanto, desesperación, euforia y éxtasis cuando vuelvo a tenerte.
Este amor es de locos, esa voz en mi cabeza me lo repite constantemente, así como las palabras sin sentido que brotan de nuestras discusiones confusas y repetitivas. Así se vuelve nuestro día, mientras que en la tarde nos ahogamos con el humo que nos hace saber que estamos locos, en la noche me abrazas y todo pierde mas el sentido pero es divino y me siento a gusto, por que los dos estamos satisfechos de pertenecer a este juego al revés, que no se adonde nos lleva - estoy segura que tú tampoco lo sabes- pero nos encanta, nos fascina y nos tiene aquí, volviéndonos locos todos los días.